En el transcurso de nuestra vida atravesamos etapas bien diferenciadas, pero hay algo común en todas ellas y en todos nosotros, el anhelo de nuestro bienestar.
En este sentido, de la misma forma que hay personas que necesitan sentirse continuamente rodeadas de otros y realizando actividades sociales, están aquellos con un mundo interno muy rico, con una visión de la soledad en términos positivos y que necesitan momentos de retiro de forma más habitual. Es importante señalar que el estar solo y el sentirse solo no tienen por qué ir de la mano, es más, en ocasiones se experimenta la sensación de soledad aún en compañía.
Más allá del ser y el sentir, es importante tener en cuenta que cada uno tiene diferentes características personales, formas de ver la vida y de relacionarse con el mundo que nos rodea, un bagaje de experiencias vitales, etc. Toda forma de vida y de relación con los demás es válida siempre y cuando no genere malestar y vaya acorde con tu filosofía, tus valores, tus prioridades.
La cuestión es la siguiente: aunque disfrutemos de relaciones profundas y auténticas con las personas que realmente queremos en nuestro camino en ese momento, a veces uno puede ser muy permeable y sensible a las energías del entorno, y el espacio vital se torna entonces en algo clave.
Más allá del ser y el sentir, es importante tener en cuenta que cada uno tiene diferentes características personales, formas de ver la vida y de relacionarse con el mundo que nos rodea, un bagaje de experiencias vitales, etc. Toda forma de vida y de relación con los demás es válida siempre y cuando no genere malestar y vaya acorde con tu filosofía, tus valores, tus prioridades.
La cuestión es la siguiente: aunque disfrutemos de relaciones profundas y auténticas con las personas que realmente queremos en nuestro camino en ese momento, a veces uno puede ser muy permeable y sensible a las energías del entorno, y el espacio vital se torna entonces en algo clave.
Concederse períodos de retiro y descanso, para volver a centrarse y recuperar un estado de armonía y paz interior son de considerable importancia para el bienestar psíquico y físico. Contemplar un paisaje, sumergirse en una actividad de introspección reflexiva, degustar una agradable comida, escuchar música, relajarse con un largo baño, jugar con tus mascotas, leer, escribir, pasear en plena naturaleza, deleitarte con el sonido de la lluvia; son cosas que pueden provocar un apacible sosiego, y es que una cita con la soledad buscada puede ser sencillamente maravillosa. Al fin y al cabo, todo es cuestión de matices, y de equilibrio.
La soledad buscada, esa "inspiradora de viajeros y soñadores, poetas y pensadores".
La soledad buscada, esa "inspiradora de viajeros y soñadores, poetas y pensadores".
Guadalupe Naharro Pérez.